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Presentación
ORIGEN
La idea de celebrar un Congreso
sobre el Apostolado Laical no es de ahora ni nueva, el interés
y preocupación por organizarlo ha sido constante en
la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, sobre todo,
después de la crisis de los Movimientos de Acción
Católica de finales de los años sesenta y la
aparición, entonces sin eco alguno importante, de las
“Orientaciones pastorales del episcopado español
sobre apostolado seglar”, en el año 1972, publicadas
después por la BAC, en 1974, bajo el título
“El apostolado seglar en España. Orientaciones
fundamentales”.
El contenido de esta excelente
publicación pasó sin pena ni gloria, o mejor,
más con pena que con gloria, debido a la casi total
incomunicación y corte de relaciones entre la jerarquía
y el laicado, bastante mermado en aquellas fechas a causa
de la crisis señalada y la gran crispación del
momento. No obstante, a partir de esos hechos, ambas partes
conscientes de pertenecer a un mismo y único Pueblo
de Dios con funciones distintas y una misma finalidad: la
evangelización y el anuncio de Jesucristo, pusieron
un decidido empeño en iniciar un diálogo, particularmente,
entre los Obispos y los Movimientos de Acción Católica,
que cristalizó años más tarde en la aprobación
de las “Bases Generales de la Acción Católica
Española” y los “Estatutos de la Federación
de Movimientos de Acción Católica”, en
la LX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española,
celebrada en Madrid, los días 15-al 20 de noviembre
de 1993.
La CEAS y los Movimientos desde
esos años setenta se gastaron y desgastaron, dando
ejemplo de generosidad, comprensión y perdón,
con un espíritu de verdadera comunión eclesial
en restablecer y cohesionar el apostolado laical asociado,
tan maltrecho en los años precedentes. Una vez más,
hay que abandonar los cuarteles de invierno, pues el enemigo:
el mal, la división, el secularismo, el ateísmo,
la indiferencia, la pobreza, etc., está fuera y una
Iglesia que mira sólo a sí misma y sus problemas
se incapacita para ser fiel y eficaz en su misión.
El interés se puso en animar
y promover a los laicos cristianos a tomar conciencia de su
ser, vocación y misión, para lo que se contaba
con la abundante Doctrina del Concilio Vaticano II, especialmente
las Constituciones Lumen Gentium,
Gaudium et Spes y el Decreto Apostolicam
Actuositatem, y el continuo Magisterio Pontificio,
que con el Sínodo del año 1987, dedicado a la
”vocación y misión de los laicos en al
Iglesia y en el mundo”, cuyo fruto fue la espléndida
exhortación apostólica de S.S. Juan Pablo II,
“Cristifideles laici”. La experiencia
penosa ayudó a aprender a todos, humildad, obediencia
y coherencia, y la CEAS se puso como objetivo prioritario
y todo su esfuerzo en lograr un laicado maduro y responsable
pues, la Iglesia estaba y está sumamente necesitada
de un tejido eclesial vivo, santo y comprometido, para ello
había que dar de lado a posturas y situaciones egocéntricas
y paralizantes.
Este quiso ser el marco de trabajo
y el estilo que se deseaba impulsar en todo. En el Plan de
Acción Pastoral de la CEE para el trienio 1990-1993,
ya se recogía la conveniencia de celebrar un Congreso
de movimientos y grupos. Así, en el objetivo específico
2º (“Consolidar la comunión eclesial”)
una de las acciones señalaba: Congreso de Movimientos,
Grupos, Asociaciones y Comunidades para fomentar la coordinación
y la unidad en la acción misionera.
El aplazamiento, una vez más,
para celebrar el proyectado Congreso, tuvo como motivo principal
la celebración de la Asamblea Plenaria sobre el cristiano
laico en la Iglesia y en el mundo (1990), que dio origen a
la aprobación más tarde, en la LV Asamblea Plenaria
de noviembre de 1991, del documento: “Los cristianos
laicos, Iglesia en el mundo” (CLIM). Ambas Asambleas
Plenarias vinieron precedidas de múltiples y variadas
reuniones con un procedimiento sinodal que facilitó
la toma de conciencia plenamente eclesial y por una serie
de acciones tales como la difusión y el estudio del
Instrumento de Trabajo del Sínodo de Obispos
sobre los Laicos de 1987, para lo cual se contó más
tarde con unos materiales (“Presente y futuro del apostolado
seglar”), en orden a la reflexión sobre la exhortación
postsinodal Chistifideles laici, que apareció
el 30 de diciembre de 1988.
Después de la celebración
de estas dos Asambleas Plenarias y la positiva acogida del
documento “Cristianos Laicos, Iglesia en el mundo”
de la Conferencia Episcopal y de los materiales de reflexión
y trabajo, las diócesis y los movimientos apostólicos,
parecía que estaban en el momento adecuado de la celebración
del Congreso, había llegado la hora. De hecho, las
expectativas para ello estaban ya creadas; pero otras decisiones
también urgentes e importantes hicieron dilatar nuevamente
la celebración del Congreso de Apostolado Seglar.
Esta fueron la proclamación
del Gran Jubileo del año 2000 que nos convocaba a todos
a una preparación espiritual, tanto personal como comunitaria,
acorde con los signos de los tiempos. Con este mismo sentido,
el Pontificio Consejo para los Laicos anunció un Congreso
Mundial de nuevos movimientos y nuevas comunidades eclesiales,
que tuvo lugar en 1998 y que culminó, en la víspera
de Pentecostés de ese año, con un encuentro
con el Papa en la plaza de San Pedro. Convenía esperar,
pues, para estar atentos a las posibles orientaciones que
pudieran salir del mismo, así como del encuentro de
obispos de todo el mundo sobre el mismo tema, celebrado en
junio del año siguiente, 1999. Posteriormente, ya en
noviembre de 2000, el Pontificio Consejo, en el marco del
Gran Jubileo, organizó el Congreso del Laicado Católico
(“Testigos de Cristo en el nuevo milenio”). Este
congreso contó con una amplia representación
de la Iglesia Española.
En reunión ordinaria del
Consejo Asesor de la CEAS en el 2001, el presidente de la
Comisión señaló la posibilidad de celebrar
en España un encuentro o Congreso semejante al de Roma.
A todos pareció esta idea muy oportuna, más
aún teniendo presente la experiencia del pasado reciente.
Para ello se trabajó muy intensamente y se aportaron
ideas muy ricas en ese mismo sentido. Pasado este ciclo, la
Conferencia Episcopal Española con más tranquilidad
ahora prepara su propio Plan Pastoral y entre otras muchas
acciones indicó esa acción, la de celebrar el
Congreso Nacional sobre Apostolado Seglar durante el período
2002-2005.
De tal forma que elaborado el
Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española
2002-2005, UNA IGLESIA ESPERANZADA “¡Mar adentro!”
(Lc 5,4), que fue aprobado en la LXXVII Asamblea Plenaria,
celebrada en Madrid en noviembre de 2001, toma nota de esta
aspiración y la recoge en el apartado III: Acciones
Pastorales de la Conferencia Episcopal Española. (número,
75.13).
En efecto, entre las acciones
pastorales sobre la comunión en el amor de Cristo se
anuncia:
13.
Congreso sobre apostolado seglar
“De acuerdo con las propuestas
pastorales de la Conferencia Episcopal de promover la Acción
Católica y el apostolado organizado (cf Los cristianos
laicos, Iglesia en el mundo, n 89-131), y para promover
una mayor comunicación con los nuevos movimientos y
comunidades eclesiales, proponemos la celebración de
un Congreso nacional sobre Apostolado Seglar que aborde en
este comienzo de siglo la acción pastoral y evangelizadora
en la Iglesia y en la sociedad actual. El mayor conocimiento
entre unos y otros, el intercambio de experiencias, el apoyo
mutuo y la reflexión teológica y pastoral sobre
la acción apostólica de los laicos y la “espiritualidad
de comunión” será imprescindible para
la nueva evangelización en este tiempo.
ORGANISMO RESPONSABLE
Comisión Episcopal de Apostolado
Seglar. (PLAN PASTORAL
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA 2002-2005. Una
Iglesia esperanzada. “¡Mar adentro!“
(Lc 5,4), Colección DOCUMENTOS DE LAS ASAMBLEAS
PLENARIAS DEL EPISCOPADO ESPAÑOL, nº
34, Madrid, EDICE 2002).
La Comisión Episcopal de
Apostolado Seglar es, por tanto, la responsable de organizar
y preparar la celebración de este Congreso, y como
quiera que para los Obispos y sus diócesis tiene el
encargo de servirles y de promover y animar el apostolado
laical, asume esta grave y honrosa responsabilidad, consciente
de la compleja dificulta que conlleva su organización
pero, sobre todo, de la gran importancia que tiene para la
Iglesia española acertar en este momento de la historia
con los objetivos principales del laicado y su preparación
para responder con una presencia pública adecuada a
los graves retos de la sociedad y de la misma Iglesia. Es
una hermosa y ardua tarea, en la que, con la ayuda del Espíritu,
la CEAS y sus efectivos pastorales pronto se pusieron manos
a la obra.
En la reunión de obispos
de la CEAS de mayo de 2002, se pensó en el proceso
a seguir y en el itinerario de los trabajos hacia el Congreso,
por supuesto con la colaboración fiel y entusiasta
de los fieles laicos, sobre todo los que trabajan asociados
en movimientos apostólicos, pero sin olvidar a los
no asociados en tantas parroquias y otras comunidades cristianas.
CONTENIDO
Este, de alguna manera viene dado por
el sentido de la propuesta del Plan Pastoral de la CEE: promoción
de mayor comunicación, acción pastoral de y
evangelizadora en la Iglesia y en la sociedad; mayor conocimiento,
intercambio de experiencias; apoyo mutuo; acción apostólica
y espiritualidad de comunión, todo para.
Es un contenido muy amplio que, sin
duda alguna, hay que tener en cuenta, pero que, no obstante,
hay que delimitar. No es la evangelización propiamente
dicha, y que corresponde hacer a toda la Iglesia, sino la
evangelización pero circunscrita al laicado asociado
y también al no asociado. Esta evangelización
como acción concreta del laico y su presencia en el
mundo. Las grandes líneas de ponencia están
trazadas: Ponencia marco con las características del
laico cristiano. Estos son los Testigos de la Esperanza. 2ª.
Es una llamada a la santidad, experiencia de Dios, pero en
y desde el mundo, y 3ª, compromiso evangelizador.
Junto a las ponencias habrá
que primar la experiencia y los modos de evangelizar, para
ello se contará con: Tetimonios-experiencias; Comunicaciones
pocas, breves y densas y Talleres, lugar importante para el
diálogo y la concreción de líneas. Esto
se estudiará por apartados o sectores de trabajo en
el mismo Congreso: Familia, Trabajo, Juventud y Sociedad en
general subdividida, a su vez, en otros grupos menores.
Se han enviado a las diócesis
y a las Comisiones Generales o Secretariados de las Asociaciones
de fieles laicos cristianos unos cuestionarios con tres bloques
de preguntas, para trabajar hasta mediados de mayo y para
que se puedan resumir y presentar conclusiones en la Jornada
del 5 de junio. Este Jornada será la nuclear. Con posterioridad,
finales de septiembre o primeros de octubre se tendrá
alguna otra con el fin de concretar y atar cabos antes del
Congreso, y así, no dejar nada a la improvisación.
OBJETIVOS
El objetivo más concreto es el
impulso para la presencia, testimonio y dimensión pública
de la fe de los cristianos laicos para llevar la Buena Noticia
a todos los ámbitos de la sociedad y desde ahí
se irían abordando todos las otras dimensiones. Evidentemente
hay otros objetivos más generales que, de alguna forma
vienen recogidos en la propuesta. Deseamos que los Delegados
Diocesanos de Apostolado Seglar que son los coordinadores
y responsables idóneos de todo lo referente al Congreso,
tomen esta responsabilidad con mucho entusiasmo. Por hacer
resumen se trataría de pensar y, sobre todo, ser conscientes
y vivir, lo siguiente: la Santidad, la Espiritualidad
de Comunión y Formación, la Vocación
y la Misión.
Las fechas, ya cerradas en firme, son
del 12 al 14 de noviembre de 2004. El lugar el Palacio Municipal
de Congresos. Campo de las Naciones del Parque Ferial Juan
Carlos I, en Madrid. Se han comprimido actos pues no es lo
mismo para la mayoría de asistentes convocados, los
laicos, solicitar un permiso para faltar al trabajo dos días
o uno, de lo contrario su participación sería
muy difícil. El deseo e interés es que sea un
Congreso muy diocesano, de aquí que se insista tanto
en la participación diocesana. Las diócesis,
que pasen de un millón de fieles, podrán contar
con cuarenta inscripciones, o alguna más, y los criterios
para su asistencia van a ser: laicos que participan en el
tejido eclesial a través de las parroquias, arciprestazgos,
zonas pastorales, etc. Laicos con responsabilidades diocesanas,
laicos en mediaciones seculares: medios de comunicación,
cultura, asociaciones, partidos, sindicatos…; laicos
de Movimientos y Asociaciones con relevancia en la diócesis.
Se trata de asignar mayor número de plazas a las diócesis
que a los Movimientos y Asociaciones, o sea, a los llamados
liberados.
Ya se ha lanzado alguna nota de prensa
anunciando el Congreso. Se ha informado a la Conferencia Episcopal
durante la Asamblea Plenaria de los días 3 al 7 de
mayo, del momento actual de la preparación y en unos
meses será el lanzamiento de Campaña con una
Rueda de Prensa.
Estas mismas letras son de divulgación
para todos los lectores de la revista y simpatizantes. Doy
gracias a Dios por el “kairós” que significa
este evento. Pido al Espíritu del Señor que
renueve los corazones y la vida de la Acción Católica
y de todo el apostolado laical asociado para que dejando lo
que queda atrás miren y trabajen con esperanza en la
tarea que tenemos por delante.
Antonio Cartagena Ruiz
Director Secretariado de la
Comisión Episcopal de Apostolado Seglar
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